{"id":3386,"date":"2017-08-20T21:59:21","date_gmt":"2017-08-20T21:59:21","guid":{"rendered":"http:\/\/laymert.com.br\/consumindo-o-futuro\/"},"modified":"2022-08-29T11:23:13","modified_gmt":"2022-08-29T14:23:13","slug":"consumindo-o-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laymert.com.br\/es\/consumindo-o-futuro\/","title":{"rendered":"Consumiendo el futuro"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\">[vc_row][vc_column]<div class=\"vcex-spacing wpex-w-100 wpex-clear\"><\/div>[vc_column_text]\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\">Hace pocos d\u00edas, el cuaderno Mais! public\u00f3, entre las \u201cCartas a las Futuras Generaciones\u201d que la Unesco encomend\u00f3 a personalidades mundiales, un texto de Nadine Gordimer titulado \u201cEl rostro humano de la globalizaci\u00f3n\u201d. En \u00e9l, la cuesti\u00f3n del consumo se encuentra en el cierne de las preocupaciones de la escritora sudafricana y de su argumentaci\u00f3n. Es que, a su entender, la globalizaci\u00f3n s\u00f3lo ser\u00eda efectivamente global si el desequilibrio del consumo fuera corregido, favoreciendo el desarrollo sustentable para todos los habitantes del planeta. Escribe Gordimer:<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\">\u201cEl consumo descontrolado en el mundo desarrollado erosion\u00f3 los recursos renovables, a ejemplo de los combustibles f\u00f3siles, bosques y \u00e1reas de pesca, contamin\u00f3 el ambiente local y global y se dobleg\u00f3 a la promoci\u00f3n de la necesidad de exhibir conspicuamente lo que se tiene, en lugar de atender a las necesidades leg\u00edtimas de la vida. Mientras que aquellos de nosotros que formaron parte de esas inmensas generaciones de consumidores precisan consumir menos, para m\u00e1s de mil millones de personas consumir m\u00e1s es una cuesti\u00f3n de vida o muerte y un derecho b\u00e1sico \u2013 el derecho de liberarse de la carencia\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column width=\u00bb2\/3&#8243;][vc_column_text]\n<h4>Las migajas<\/h4>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"s1\">As\u00ed expresa la escritora el desequilibrio b\u00e1sico que casi nadie m\u00e1s desconoce: el hecho de que 20% de la poblaci\u00f3n mundial consuma 80% de los recursos producidos en el planeta, mientras que el resto, compuesto por aquellos que el subcomandante Marcos califica de \u201cdescartables\u201d, sobrevive con las migajas. El inter\u00e9s de su argumento, sin embargo, consiste en vincular el consumo descontrolado a la carencia, uniendo el destino de ricos y pobres en torno al exceso y a la falta. Su \u201cd\u00e9marche\u201d me record\u00f3 el itinerario ejemplar del militante socioambientalista Alan Durning, que comenz\u00f3 estudiando las razones que impelen a los pobres del Tercer Mundo a destruir el ambiente y despu\u00e9s, remontando las conexiones, acab\u00f3 descubriendo que el problema del agotamiento de los recursos del planeta se encontraba en el desperdicio de las capas privilegiadas de los pa\u00edses del Norte. En un libro que interroga las razones y los l\u00edmites de la insaciabilidad consumista de los desarrollados, Durning escribe:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"p1\">\u201cA comienzos de los a\u00f1os 90, los americanos medios consum\u00edan, directa o indirectamente, 52 kilos de materiales b\u00e1sicos por d\u00eda: 18 kilos de petr\u00f3leo y carb\u00f3n, 13 de otros minerales, 12 de productos agr\u00edcolas y 9 de productos forestales. El consumo diario en esos niveles se traduce en impactos globales que se equiparan a las fuerzas de la naturaleza. En 1990, las minas que exploran la corteza terrestre para suplir a la clase consumista movieron m\u00e1s tierra y roca que todos los r\u00edos del mundo juntos. La industria qu\u00edmica produjo millones de toneladas de sustancias sint\u00e9ticas, m\u00e1s de 70 mil variedades, muchas de las cuales se mostraron imposibles de ser aisladas del ambiente natural. Los cient\u00edficos que estudian la nieve de la Ant\u00e1rtida, los peces de mares profundos y las aguas subterr\u00e1neas encuentran residuos qu\u00edmicos hechos por el hombre.\u201d<\/p>\n<\/blockquote>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: justify;\">Los especialistas saben que no se puede resolver la cuesti\u00f3n en la punta de la carencia sin tocar en la del exceso, porque ya est\u00e1 demostrado que el \u201camerican way of life\u201d no puede universalizarse, por la simple raz\u00f3n de que no hay recursos renovables tanto y ni siquiera el planeta aguanta. Hasta en el Banco Mundial ya se discuti\u00f3 que el modelo es insustentable, y sin embargo su din\u00e1mica prosigue m\u00e1s actuante que nunca. Nadine Gordimer lanza un llamamiento a las futuras generaciones para que enfrenten el cr\u00f3nico problema del desequilibrio de la distribuci\u00f3n; sin embargo, queda la pregunta: \u00bfser\u00e1 que tiene sentido creer en esa posibilidad y apostar a una globalizaci\u00f3n \u201ccon rostro humano\u201d?<\/p>\n[\/vc_column_text][\/vc_column][vc_column width=\u00bb1\/3&#8243;]<div class=\"vcex-spacing wpex-w-100 wpex-clear\" style=\"height:230px;\"><\/div>[vc_single_image image=\u00bb3134&#8243;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column width=\u00bb1\/2&#8243;][vc_single_image image=\u00bb3130&#8243;][\/vc_column][vc_column width=\u00bb1\/2&#8243;][vc_single_image image=\u00bb3131&#8243;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column width=\u00bb1\/4&#8243;]<div class=\"vcex-spacing wpex-w-100 wpex-clear\" style=\"height:300px;\"><\/div>[vc_single_image image=\u00bb3135&#8243;][\/vc_column][vc_column width=\u00bb3\/4&#8243;][vc_column_text]\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Material y libidinal<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">La globalizaci\u00f3n parece ser la consagraci\u00f3n m\u00e1xima del capitalismo, su expansi\u00f3n tanto en el plano macro cuanto en el micro a niveles hasta entonces inimaginables. Ahora, desde comienzos de la d\u00e9cada de 1970, Deleuze y Guattari ya advert\u00edan que el capitalismo vive de la carencia, que la falta es constitutiva de su sistema de producci\u00f3n y consumo. Pero ellos no estaban refiri\u00e9ndose a la carencia por necesidad, que esclaviza a los pobres, y s\u00ed a la carencia en el \u00e1mbito del deseo, que mueve el impulso del consumidor occidental. Como si a la miseria material de los pobres le correspondiera la miseria libidinal de los ricos, h\u00e1bilmente manipulada por las fuerzas del mercado. Si eso es verdad, dada la penetraci\u00f3n al mismo tiempo global y molecular del capitalismo contempor\u00e1neo, tiene sentido entonces pensar que la carencia alcanza ahora una dimensi\u00f3n gigantesca \u2013 agujero tanto mayor en la medida en que la crisis ambiental de los a\u00f1os 80 explicit\u00f3 para las consciencias los l\u00edmites de la exploraci\u00f3n de la naturaleza y, con ellos, la insustentabilidad del crecimiento econ\u00f3mico. Se instaur\u00f3, as\u00ed, como que una especie de situaci\u00f3n exasperante: pues en el mismo momento en que las fuerzas del capitalismo penetraban en todas partes, suscitando nuevas demandas, abriendo y profundizando carencias reales e imaginarias, se hac\u00eda evidente que el sistema hab\u00eda pasado a ser excluyente por no poder incorporar a todos en el universo de los consumidores. Lo que evidentemente tuvo gran efecto tanto en los que quedaban fuera como en los de dentro. Las promesas de que el desarrollo tecnocient\u00edfico ir\u00eda a permitir la inclusi\u00f3n progresiva de todos en una sociedad moderna se esfumaron y s\u00f3lo se mantienen en el aire gracias al asedio permanente que los medios y la publicidad hacen a la mente de los espectadores. Al fin de la utop\u00eda socialista le correspondi\u00f3 el fin de la tr\u00edada libertad-igualdad-fraternidad, en que se basaba pol\u00edtica e ideol\u00f3gicamente la sociedad capitalista, tornando la integraci\u00f3n en la vida econ\u00f3mica y el ascenso social cada vez m\u00e1s problem\u00e1ticos. El progreso tecnocient\u00edfico, que al entender de Buckminster-Fuller permitir\u00eda la definitiva superaci\u00f3n del \u201co yo o vos\u201d por el \u201cyo y vos\u201d, se ampli\u00f3 \u2013 en vez de disminuir \u2013 las distancias entre las clases y entre los pa\u00edses. La l\u00f3gica de la sobrevivencia se agudiz\u00f3 m\u00e1s que nunca con el acerramiento de la competencia por los recursos, por el desarrollo tecnol\u00f3gico, por los puestos de trabajo que la reestructuraci\u00f3n productiva fue tornando cada vez m\u00e1s escasos. El darwinismo social legitim\u00f3 y naturaliz\u00f3 el \u201cyo o vos\u201d, intensificando la lucha por la sobrevivencia, ahora m\u00e1s perversa a\u00fan con la introducci\u00f3n de la cuesti\u00f3n de la competencia tecnol\u00f3gica. En efecto, a la \u201cclase mundial\u201d y a la \u201cclase virtual\u201d se le pas\u00f3 a atribuir una superioridad incontestable que les confiere aires de otra humanidad \u2013lo que, por cierto, prepara el terreno para el mejoramiento gen\u00e9tico de las \u00e9lites, que inaugurar\u00eda una segunda l\u00ednea de evoluci\u00f3n de la especie humana, tal como es preconizado por los entusiastas de la biotecnolog\u00eda e incluso por genetistas respetables. Pero dejemos de lado a los exclu\u00eddos, pues, aunque inmersos en la carencia creada por el capitalismo, no participan en el universo del consumo \u2013lo que, en el Brasil, siempre es bueno recordar, significa m\u00e1s o menos un 70 % de la poblaci\u00f3n. Qued\u00e9monos s\u00f3lo con la sociedad de los incluidos. \u00bfQu\u00e9 pasa con ellos? Antes que nada, cabe resaltar que, con la consagraci\u00f3n de la alianza entre la tecnociencia y la econom\u00eda, y con el fin de la pol\u00edtica que de ella resulta, los incluidos vieron cada vez m\u00e1s su condici\u00f3n de ciudadanos ser reducida a la de consumidores. La erosi\u00f3n de los derechos y del Derecho corroe sus prerrogativas al punto de alcanzar incluso el sacrosanto derecho ligado al consumo, pues, como observ\u00f3 cierta vez Walnice Nogueira Galv\u00e3o, lo que sobr\u00f3 fue el derecho de consumir, no el derecho del consumidor. Subordinada a los dict\u00e1menes del mercado, la ciudadan\u00eda s\u00f3lo le es concedida y reconocida a aquellos que se encuentran insertos en los circuitos de producci\u00f3n y consumo; los otros pasan a ser exiliados en el \u201cno man\u2019s land\u201d, ensanchando la categor\u00eda de los sin: sin-tierra, sin-techo, no-personas sociales, sujetos monetarios sin dinero, para usar la expresi\u00f3n de Robert Kurz. Socialmente, por tanto, el derecho de existir pasa a coincidir con el derecho de consumir.<\/p>\n[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=\u00bbhttps:\/\/www.youtube.com\/watch?v=bg6wW3EOY94&#8243; align=\u00bbcenter\u00bb title=\u00bbThe Crossing\u00bb][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]\n<h4>Corrida por la sobrevivencia<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consumir no m\u00e1s por necesidad, sino por ansiedad. En efecto, si la identidad social de cada uno se afirma en la esfera del consumo y planea en el aire la incertidumbre en cuanto al futuro y la amenaza de exclusi\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo no vincular la estrategia del consumo a la estrategia de la sobrevivencia? Consumir y sobrevivir se refuerzan mutuamente. Pues tanto el consumo como la sobrevivencia dependen del grado de inserci\u00f3n del sujeto en la din\u00e1mica acelerada impuesta por la uni\u00f3n de la tecnociencia y del capital global. Para sobrevivir, bien como para consumir, es preciso correr contra la cresciente obsolescencia programada que las olas tecnol\u00f3gicas y la alt\u00edsima rotatividad del capital reservan para personas, procesos y productos. Para sobrevivir, bien como para consumir, es preciso anticiparse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y aqu\u00ed se encuentra una cuesti\u00f3n que tal vez valga la pena considerar. La modernidad instaur\u00f3, como principio supremo, la ruptura con los valores del pasado y la consagraci\u00f3n de lo nuevo y de lo in\u00e9dito. En ese sentido, el mundo moderno signific\u00f3 la desvalorizaci\u00f3n de los otros tiempos, sacrificando la historia en beneficio del presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El inter\u00e9s por lo nuevo, por la novedad, por el aqu\u00ed y ahora, y el descarte de lo \u201cviejo\u201d, de lo tradicional, se manifiestan en todos lados y siquiera precisan ser subrayados. Pero la aceleraci\u00f3n tecnol\u00f3gica e econ\u00f3mica es tal que incluso lo actual acaba siendo superado: todo lo que es&#8230; ya era. En esas condiciones, \u00bfc\u00f3mo saciar el deseo de consumo, c\u00f3mo colmar la falta, si lo que falta se sustrae a nuestra satisfacci\u00f3n, calific\u00e1ndose y descalific\u00e1ndose en una velocidad sobrehumana?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aceleraci\u00f3n tecnol\u00f3gica y econ\u00f3mica desplaza el inter\u00e9s por lo actual y por lo presento, decretando, con tal desplazamiento, el fin de la modernidad. La atenci\u00f3n no se concentra en lo que es, sino en el venir-a-ser. La mirada se vuelve hacia el futuro; mejor: hacia la anticipaci\u00f3n del futuro. Cuando en la d\u00e9cada de 1980 la crisis ambiental torn\u00f3 patente la acelerada extinci\u00f3n de las especies vegetales y animales en el Tercer Mundo, los pa\u00edses ricos, temiendo la desaparici\u00f3n de los recursos gen\u00e9ticos tan preciosos para el desarrollo de su naciente industria biotecnol\u00f3gica, se apresuraron a constituir bancos gen\u00e9ticos \u201cex situ\u201d que pudiesen asegurarles acceso a la biodiversidad del planeta. Cuando las posibilidades de terapia g\u00e9nica comenzaron a despuntar, el proyecto de descodificaci\u00f3n del genoma humano se desdobl\u00f3 en el proyecto Diversidad del Genoma Humano, que ambicionaba recolectar fragmentos del patrimonio gen\u00e9tico de todos los pueblos ind\u00edgenas y tradicionales del mundo en v\u00edas de desaparici\u00f3n para futuras aplicaciones farmac\u00e9uticas. A\u00fan no se sab\u00eda y muchas veces a\u00fan no se sabe qu\u00e9 hacer con tales recursos gen\u00e9ticos. Lo que importaba e importa es su apropiaci\u00f3n anticipada. La l\u00f3gica de tales operaciones es la siguiente: los seres biol\u00f3gicos \u00ad\u2013vegetales, animales y humanos\u00ad\u00ad\u2013 no tienen valor en s\u00ed, como existentes; lo que cuenta es su potencial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La l\u00f3gica que preside la conducta de la tecnociencia y del capital con relaci\u00f3n a los seres vivos, ahora transformados en recursos gen\u00e9ticos, es la misma que se explicita en todas partes. Se trata de privilegiar lo virtual, de hacer llegar el futuro en condiciones que permitan su apropiaci\u00f3n, se trata de un saqueo en el futuro y del futuro, como bien muestran esas nuevas operaciones con derivativos, productos financieros vendidos en los mercados futuros por bancos, fondos y correctoras que especulan con monedas, bonos y acciones.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNo hay mercado real\u201d, explica John Plender, en el <em>Financial Times<\/em>, con respecto de las transacciones de derivativos. \u201cHay en su lugar complejas valoraciones hechas por computador, basadas en conjeturas sobre probablidad, volatilidad y costos futuros.\u201d<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desplazamiento de lo actual a lo virtual es fruto de la extensa tecnologizaci\u00f3n de la sociedad y de la intensa digitalizaci\u00f3n de todos los sectores y ramos de actividad. La \u201cnueva econom\u00eda\u201d, econom\u00eda del universo de la informaci\u00f3n, parece considerar todo lo que existe en la naturaleza y en la cultura \u2013inclusive en la cultura moderna\u2013 como materia prima sin valor intr\u00ednseco, pasible de valorizaci\u00f3n apenas a trav\u00e9s de la reprogramaci\u00f3n y de la recombinaci\u00f3n. Es com si la evoluci\u00f3n natural hubiese llegado a su estado terminal y la historia hubiese sido \u201ccerada\u201d \u2013 y se tratase, ahora, de reconstruir el mundo a trav\u00e9s de la capitalizaci\u00f3n de lo virtual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frederic Jameson ya hab\u00eda observado, en \u201cPost Modernism or The Cultural Logic of Late Capitalism\u201d, que el capitalismo estaba penetrando en el inconsciente y en la naturaleza y coloniz\u00e1ndolos; pero ahora parece investir sobre toda creaci\u00f3n, inclusive la creaci\u00f3n de la vida; as\u00ed, la nueva econom\u00eda buscar\u00eda ense\u00f1orearse no s\u00f3lo de la dimensi\u00f3n de la realidad virtual, del ciberespacio, como ha sido observado, sino tambi\u00e9n y principalmente de la dimensi\u00f3n virtual de la realidad.<\/p>\n[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column width=\u00bb1\/4&#8243;][\/vc_column][vc_column width=\u00bb1\/2&#8243;][vc_separator][vc_column_text]\n<h4 class=\"p1\" style=\"text-align: center;\">En vez del consumidor soberano moderno, sujeto de una acci\u00f3n consciente, encontramos al consumidor mismo transformado en mercader\u00eda virtual<\/h4>\n[\/vc_column_text][vc_separator][\/vc_column][vc_column width=\u00bb1\/4&#8243;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 papel tiene el consumidor en el proceso de capitalizaci\u00f3n de lo virtual? En vez del consumidor soberano moderno, sujeto de una acci\u00f3n consciente que consuma la realizaci\u00f3n de la mercader\u00eda a trav\u00e9s de la compra, encontramos al consumidor mismo transformado en mercader\u00eda virtual. Justamente: el sujeto se torn\u00f3 objeto; pero, como fue dicho antes, no un objeto presente, actual, y s\u00ed un objeto potencial, cuya reacci\u00f3n futura a los est\u00edmulos de la red agrega valor. \u00bfC\u00f3mo se da esa fant\u00e1stica operaci\u00f3n? Bernard Spitz explica en Le Monde lo que pasa:<\/p>\n<blockquote><p>\u201cEn el pasado los programas m\u00e1s generales, como las pel\u00edculas de gran p\u00fablico y los principales acontecimientos deportivos, permit\u00edan que los canales de TV atrajeran a la audiencia y por tanto vendieran m\u00e1s caro sus espacios publicitarios \u2013y, enseguida, en un segundo momento, exploraran la notoriedad de esos programas vendiendo productos derivados\u2013. Ahora, en la econom\u00eda de la Net, la cuesti\u00f3n que se plantea para ellos es captar el mayor n\u00famero de consumidores a trav\u00e9s de la televisi\u00f3n o de su portal y ofrecer una vasta gama de servicios asociados y de productos sobre los cuales podr\u00e1n embolsar comisiones. As\u00ed, el campe\u00f3n de f\u00fatbol o el protagonista de sitcom no sirven m\u00e1s s\u00f3lo para vender audiencia, sino para ser el factor de diferenciaci\u00f3n que va a atraer al cliente a otras formas de consumo. (&#8230;) Toda la cuesti\u00f3n de la estrategia consiste en apostar a la valorizaci\u00f3n del abonado; administrando su consumo, se aprende a controlar los cambios de la demanda. \u00bfQu\u00e9 es un abonado sino un cliente que se torn\u00f3 fiel a una marca?\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><strong>\u00abDot-com\u00bb<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apostar a la valorizaci\u00f3n del suscriptor-consumidor y, administrando su consumo, controlar los cambios de la demanda \u2013es exactamente eso lo que est\u00e1n haciendo las \u201cdot-com\u201d, las empresas de Internet que est\u00e1n colonizando el ciberespacio y capitalizando lo virtual a trav\u00e9s del concepto de marca. En 1999, la \u201cdot-com man\u00eda\u201d se apoder\u00f3 de Wall Street y la valorizaci\u00f3n de las acciones de las empresas que venden consumidores cautivos fue m\u00e1s que espectacular. Candice Carpenter, presidente de la dot-com iVillage, se hizo multimillonaria en el d\u00eda que su empresa tuvo sus papeles lanzados en la Bolsa. La estratega de marketing vende mujeres consumidoras de 25 a 54 a\u00f1os en su site en la red. Sylvie Kauffmann, periodista de \u201cLe Monde\u201d, cuenta su saga en una serie de art\u00edculos que escribi\u00f3 sobre \u201cla nueva econom\u00eda americana\u201d. Carpenter trabajaba en la American Online en los comienzos de la Internet comercial, en 1994. En esa \u00e9poca descubri\u00f3 las comunidades minoritarias que se comunicaban a trav\u00e9s de la red; pero descubri\u00f3 tambi\u00e9n que s\u00f3lo 8% de los cibernautas eran mujeres. Convencida de que la participaci\u00f3n femenina ir\u00eda a aumentar, decidi\u00f3 crear un ambiente de marcas dirigido a los sectores que m\u00e1s importan a las mujeres: la familia, el trabajo y la salud. El iVillage fue creado en 1995; desde entonces, el site fue construyendo sociedades estrat\u00e9gicas, incorporando comercio electr\u00f3nico, servicios financieros, de viaje, de belleza, de maternidad, de gesti\u00f3n profesional, de salud. En setiembre de 1999, el iVillage es l\u00edder en su categor\u00eda, con 2,7 millones de miembros, 6 millones de visitantes y un crecimiento de tr\u00e1fico de 14%.<\/p>\n[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]\n<h4>La noticia m\u00e1s aterradora<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la nueva econom\u00eda el futuro consumidor es una mercader\u00eda virtual. Pero una mercader\u00eda especial: no m\u00e1s mercader\u00eda que produce mercader\u00edas, como en los tiempos del viejo Marx, pero s\u00ed mercader\u00eda que consume mercader\u00edas materiales e inmateriales, tanto actuales como virtuales. Administrar el consumidor cautivo, controlar los cambios de la demanda es, por tanto, la quintaesencia de la estrategia de marketing y la ambici\u00f3n m\u00e1xima de quien desea direccionar el futuro, anticipando su realizaci\u00f3n. No fue en vano que Gilles Deleuze escribiera, en su prof\u00e9tico texto \u201cPosdata sobre las sociedades de control\u201d:<\/p>\n<blockquote><p>\u201cEl servicio de venta se ha convertido en el centro o el \u2018alma\u2019 de la empresa. Se nos ense\u00f1a que las empresas tienen un alma, lo cual es sin duda la noticia m\u00e1s terror\u00edfica del mundo. El marketing es ahora el instrumento de control social, y forma la raza imp\u00fadica de nuestros amos\u201d. <sup>NT<\/sup><\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEstar\u00edamos condenados a la condici\u00f3n de consumidores cautivos? Si no, \u00bfa qu\u00e9 corresponder\u00eda, en el campo de los incluidos, el derecho de liberarse de la carencia de la que habla Gordimer, respecto de los despose\u00eddos? Me parece que tanto en una punta como en la otra ya no se trata m\u00e1s de esperar por el reconocimiento y la efectivaci\u00f3n de derechos, visto que la propia evoluci\u00f3n del capitalismo contempor\u00e1neo est\u00e1 encarg\u00e1ndose de destituir a la ciudadan\u00eda en todos los frentes. En el campo de los incluidos, la liberaci\u00f3n de la carencia tal vez no sea una cuesti\u00f3n jur\u00eddico-pol\u00edtica: no hay c\u00f3mo volver atr\u00e1s para restaurar la ciudadan\u00eda perdida ni c\u00f3mo anhelar su construcci\u00f3n, all\u00ed donde fue interrumpida. Tanto los incluidos como los descartables se encuentran desnudos ante el futuro. Como vimos, para unos y otros el capitalismo contempor\u00e1neo reserva un futuro de carencia, de falta, de ansiedad y de anticipaci\u00f3n. Pero, por m\u00e1s intensa que sea su devoraci\u00f3n del tiempo, el capitalismo no da cuenta de controlar todo el futuro, de abarcar todos los devenires. El juego no acab\u00f3. En el libro \u201cFinite and Infinite Games\u201d, James Carse dice lo siguiente sobre el juego:<\/p>\n<blockquote><p>\u201cHay al menos dos tipos de juego. Uno puede ser llamado finito, el otro, infinito. Un juego finito es jugado con el prop\u00f3sito de ganar, pero se juega un juego infinito con el prop\u00f3sito de continuar el juego. (&#8230;) Un jugador finito es adiestrado no s\u00f3lo para anticipar cada posibilidad futura, sino para controlar el futuro, para impedir que \u00e9ste altere el pasado. El jugador infinito juega esperando ser sorprendido. Si no hay m\u00e1s sorpresa, todo el juego termina. La sorpresa causa el fin del juego finito y, al contrario, es la raz\u00f3n por la cual el juego infinito contin\u00faa. Considerando que los jugadores finitos son adiestrados para impedir que el futuro altere el pasado, deben esconder sus lances. Pero, como el jugador infinito est\u00e1 apto para ser sorprendido por el futuro, juega en completa apertura. Apertura, aqu\u00ed, no significa candor, pero s\u00ed vulnerabilidad (fragilidad). No se trata de exponer su identidad inmutable, de exponer el verdadero \u201cself\u201d, pero s\u00ed de exponerse a un crecimiento continuo, de exponer el \u201cself\u201d din\u00e1mico que a\u00fan no es \u201cself\u201d. El jugador infinito no se limita a complacerse con la sorpresa, pero s\u00ed espera ser transformado. Estar preparado contra la sorpresa significa ser adiestrado. Estar preparado para la sorpresa significa ser educado. No existen reglas que obliguen a obedecer reglas. Si as\u00ed fuera, entonces deber\u00eda existir una regla para esas reglas y as\u00ed sucesivamente\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El juego no acab\u00f3, no acaba nunca \u2013contin\u00faa en otro plano, en otro paradigma, en otro espacio-tiempo. No hay por qu\u00e9 dejarse deprimir con las nuevas reglas de la sociedad de control y de la \u201cnueva econom\u00eda\u201d; tal vez sea mejor descubrir c\u00f3mo, en el juego infinito, \u00e9stas pueden ser desreguladas.<\/p>\n[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column width=\u00bb1\/2&#8243;][vc_single_image image=\u00bb3133&#8243;][\/vc_column][vc_column width=\u00bb1\/2&#8243;][vc_single_image image=\u00bb3136&#8243;][\/vc_column][\/vc_row][vc_row][vc_column]<div class=\"vcex-module vcex-divider vcex-divider-solid vcex-divider-center wpex-mx-auto wpex-block wpex-h-0 wpex-border-b wpex-border-solid wpex-border-main\"><\/div><div class=\"vcex-spacing wpex-w-100 wpex-clear\"><\/div>[vc_column_text]\n<h5><em>Publicado in<\/em><\/h5>\n<h5 class=\"p1\">Folha de S\u00e3o Paulo, caderno +Mais!, domingo, 27 de febrero de 2000.<\/h5>\n<h5 class=\"p1\">Presentado originalmente como conferencia en el ciclo \u201cCotidiano\/Arte: O Consumo\u201d, del Centro Cultural Ita\u00fa, en San Pablo, enero de 2000.<\/h5>\n<h5 class=\"p1\">Traducido por Cecilia Diaz Isenrath<\/h5>\n<h5 class=\"p1\">Im\u00e1genes extra\u00eddas de The crossing, 1996, de Bill Viola.<\/h5>\n<h5>NT (traducci\u00f3n): Deleuze, Gilles. \u201cPosdata sobre las sociedades de control\u201d, en Christian Ferrer (Comp.), <i>El lenguaje libertario: antolog\u00eda del pensamiento anarquista contempor\u00e1neo<\/i>, La Plata, Terramar, 2005, p. 119.<\/h5>\n[\/vc_column_text]<div class=\"vcex-spacing wpex-w-100 wpex-clear\"><\/div>[\/vc_column][\/vc_row]\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column][vc_column_text] Hace pocos d\u00edas, el cuaderno Mais! public\u00f3, entre las \u201cCartas a las Futuras Generaciones\u201d que la Unesco encomend\u00f3 a personalidades mundiales, un texto de Nadine Gordimer titulado \u201cEl rostro humano de la globalizaci\u00f3n\u201d. 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